Para paliar un poco mi ausencia del estado de mis abuelos, me dí una vuelta regresando de Aguascalientes por Lagos de Moreno. A destacar el hecho de que ese domingo jugaba la selección nacional de futbol, lo cual permitió que la carretera estuviese inusualmente despejada.
Lagos es una ciudad, para variar, colonial. Se caracteriza por que la atraviesa un río y tiene varios puentes de aquella época, además de un par de iglesias enormes, una de ellas en la plaza, la otra, bajo estas líneas, junto al puente.
A destacar lo florido de la vegetación del lugar y el hecho de que el río ha venido a menos, lo que permite que hayan entre otras cosas, estacionamientos y canchas de futbol en el lecho, apartados un poco del afluente de agua que aún existe.
El centro tiene la disposición conocida de plaza, iglesia y edificio de gobierno, pero en este caso la vegetación es tremendamente exhuberante. La localidad goza de fama como destino turístico.
Así lo atestigua esta tienda de recuerdos, que estaba entre las calles empedradas, rodeada de restaurantes y otras iglesias más, mismas que estaban atestadas al ser domingo. No por nada dicen que los jaliscienses son muy temerosos de Dios.
Toma del jardín central con la iglesia principal al fondo. Lo curioso de estas localidades es que hay pocos hombres en edad productiva, ya que se van a buscar suerte a los Estados Unidos. Lagos de Moreno no es la excepción, las chicas de aquí son muy hermosas pero no hay chicos para ellas. Se dice, entonces, que buscan a los hombres casados. Y yo soltero de paso, caray.
Aqui el monumento a la Asamblea de Alcaldes del V Centenario del descubrimiento de América, que se realizó en esta localidad y es parte de su atractivo turístico.
Una de tantas ciudades coloniales que hay en este país, eso sí, con encanto propio.
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