
Reflexiones en el Freeway
Es impresionante lo lejos que queda todo acá en California. En realidad lo que conocemos como Los Angeles es un complejo de ciudades extensas conectadas por vías rápidas llamadas Freeways, lo que es bastante conveniente, considerando las distancias. La velocidad máxima, a la que todo mundo va, es de 75 millas por hora, convertido al sistema que todo el mundo usa, son 120 Km/h. Y aún así uno hace 30 a 45 minutos en llegar a su destino.
Lo sorprendente es que la gente aquí va hablando por teléfono celular tan quitada de la pena, no solo en las calles ordinarias, sino también en los Freeways a las velocidades que se alcanzan en ellos. Evidentemente no es algo que esté penado por el departamento de tránsito.

No se trata de algo aislado, sino que en un momento dado alguno de los conductores que le rodea va en comoda plática mientras le rebasa a uno a 120 por hora al volante de algun enorme SUV o camioneta. No es que los californianos manejen mal, si lo sabré yo, sino la ubicuidad del omnipresente celular. ¿Será que todos se sienten solitarios?
Debí haber traido el mío.
































