
La Imposibilidad de la Automatización
Con relación a la imagen de mi post anterior, recordé el rollo luditas vs. tecnológicos. En la infancia nos decian que el mundo del futuro estaría lleno de cosas automáticas, robotizadas, si no es que robots en sí. En verdad hay cosas que superan la imaginación del autor más prolífico (Por ejemplo, sólo George Alec Effinger en Cuando Falla la Gravedad dota de un teléfono portátil a su antihéroe Maarid Audrán). También nos hablaron de los autos voladores pero eso aún nos lo quedan a deber.
La cuestión es que la tecnología como expresión práctica de la inteligencia humana es un factor de cambio en ocasiones inmisericorde (y un factor muchas veces no considerado con la suficiente importancia dentro de la función producción, valga el economista comentario). La tecnología libera al hombre de trabajos cansados, aburridos, repetitivos, e inclusive infrahumanos (Parafraseando a Chente Fox, los trabajos que ni los negros quieren). Pero ¿que pasa cuando son precísamente ésos los únicos trabajos que hay para una población en constante aumento?. Es un problema global.
Y es entonces cuando el hombre de la foto, que cobra 2 euros por instantánea, se ve rebasado por las cámaras digitales integradas a otros aparatos. Es cuando el boletero de los estacionamientos se queda sin trabajo y se va a apartar lugares a la vía pública. Cuando un sensor infrarrojo, un par de motores y una cámara hacen el trabajo del portero. Incluso el trabajo del papá de Charly en la película de Charly y la Fábrica de Chocolate. Ejemplos sobran.
No pretendo decir que hemos llegado a los extremos planteados por Isaac Asimov en su novela Bóvedas de Acero, pero hay veces que me siento paseando por el set de la película Blade Runner en un día cualquiera.
Seguramente cuando los autos vuelen, los "viene-viene" traerán jetpacks a la espalda.
La cuestión es que la tecnología como expresión práctica de la inteligencia humana es un factor de cambio en ocasiones inmisericorde (y un factor muchas veces no considerado con la suficiente importancia dentro de la función producción, valga el economista comentario). La tecnología libera al hombre de trabajos cansados, aburridos, repetitivos, e inclusive infrahumanos (Parafraseando a Chente Fox, los trabajos que ni los negros quieren). Pero ¿que pasa cuando son precísamente ésos los únicos trabajos que hay para una población en constante aumento?. Es un problema global.
Y es entonces cuando el hombre de la foto, que cobra 2 euros por instantánea, se ve rebasado por las cámaras digitales integradas a otros aparatos. Es cuando el boletero de los estacionamientos se queda sin trabajo y se va a apartar lugares a la vía pública. Cuando un sensor infrarrojo, un par de motores y una cámara hacen el trabajo del portero. Incluso el trabajo del papá de Charly en la película de Charly y la Fábrica de Chocolate. Ejemplos sobran.No pretendo decir que hemos llegado a los extremos planteados por Isaac Asimov en su novela Bóvedas de Acero, pero hay veces que me siento paseando por el set de la película Blade Runner en un día cualquiera.
Seguramente cuando los autos vuelen, los "viene-viene" traerán jetpacks a la espalda.











Para eso todavía faltan algunas generaciones de "viene-vienes" pero no descarto poderlo ver.
Ciertamente la revolución tecnológica tiene sus paradojas, el problema es que la ciencia cada vez más está al servicio de la economía y no del hombre.
No sé porqué tu cpmentario de los jetpacks me hace recordar a los supersónicos. ¡Qué patética imagen!